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En este mes de noviembre, con la llegada del frío -por fin- voy a hablaros de esta misteriosa figura femenina que ilustré para la serie sobre personalidades femeninas Las Diosas que hay en Ti 2014: el arquetipo de Hécate o la hechicera sabia.

Ilustración: «Hécate o la Triple Diosa». Acrílico sobre papel hecho con amor por Elena Caballero.

Sus tres caras reflejan de un modo fascinante el carácter cíclico de la naturaleza con los tres aspectos de la Diosa: la Doncella -luna creciente-, la Madre -luna llena- y la Anciana -luna menguante-. Cada una simboliza una etapa en la vida de la mujer. Por esta multiplicidad de personalidades, esta diosa, conocida como Hécate, se asocia a las encrucijadas.

Por un lado, expresa la energía vital, la autoestima y la libertad -la Virgen-, por otro, la capacidad de vinculación con otros -la Adulta- y, finalmente, la capacidad de cambio y transformación -la Anciana-.  Este complejo arquetipo nos habla del misterio del ciclo Vida-Muerte-Vida.

Como explica Silvia Selowsky, investigadora chilena de símbolos y sanadora, Hécate es una diosa pre-patriarcal que se relaciona con la sabiduría psíquica de las mujeres mayores. Recuerda la inteligencia de la experiencia de la vida. Todo lo misterioso y fantástico está asociado a ella.

Por ello, Hécate permite comprender la fuerza de lo femenino en toda su magnitud. Precisamente, en los años en torno a la menopausia, sucede una etapa evolutiva donde las mujeres pueden empezar a encarnar parte de su misterio, animándose a entender las oleadas de calor como oleadas de poder

Es el momento en que puede aparecer la sabiduría sobre la muerte y la vejez -el invierno-, frente al renacimiento y la juventud -la primavera-, no entendiéndolos como opuestos sino como complementarios.

Ese poder y esa sabiduría de lo cíclico fue lo que me inspiró para tratar la belleza de la madurez en mi nuevo proyecto de Las Mujeres Sabias que hay en Ti

La visión que tengo desde el lugar en el que me encuentro ahora, es que me voy recuperando a mi misma paso a paso, ciclo a ciclo, edad a edad.

En esta vuelta a la oscuridad del otoño-invierno en el hemisferio norte en el que vivo me pregunto ¿estoy lista para morir y renacer de nuevo?

 

¿Y tú? ¿Cómo afrontas los cambios de tu vida?

 

Estamos en el mes más corto del año y, según algunos, el más anodino, pero a mi me gusta pues en febrero aún se puede contemplar todo lo que está por suceder en 2013, y además nació mi hijo pequeño hace nueve años. Aprovechando que acabo de entrar en mi fase de Elena Arquera observo la sutil frontera entre una etapa y otra de mi ciclo menstrual.

Para ello, he adoptado la costumbre de escribir en mi agenda algunas notas sobre mis emociones o acciones del día, poniendo delante la fase en la que estoy. Es una forma de comprobar en qué medida me aparecen las energías de las cuatro fases: la Bruja, Virgen, Madre o Hechicera y seguirles el ritmo.  De hecho, hace dos días terminé de menstruar y lo he vivido como Anciana Sabia (Bruja) de una forma muy gozosa y estable.

Me he organizado para descansar, atrincherarme en el sofá, mirarme por dentro e imaginar historias. Cada vez disfruto más de ese proceso de sentir licuarse en el interior de mi útero esa sustancia carmesí cálida y brillante.


Es fascinante percibir tu sangre bajar despacio por las paredes de la vagina para alojarse en su nuevo destino:  la copa menstrual de silicona, suave y flexible, un tampón de algodón o quizás sólo una mullida compresa. Sea como fuere, es un fenómeno que ahora observo con mayor curiosidad. Y hasta me atrevo a escribir de él. Es un momento que cada vez vivo con mayor consciencia y serenidad porque es tiempo de aceptar lo que soy y de no asustarme por necesitar pararme un poco a sentir y observar.

¿Por qué no se hablará más de ello? Tal vez porque es algo demasiado orgánico que “mancha” las buenas formas de una cultura que durante siglos ha ignorado los secretos de esta bella profundidad de las mujeres.

No lo sé, pero describir lo que experimento con la regla me hace bien y tras mi reciente hibernación así me lo pide mi Doncella (Virgen) llena de energía y lucidez. Quiero aprovechar esta semana de primavera que gozamos cada mes tras el sangrado, para realizar proyectos en el mundo exterior y concretar el plan de acción del año. Poner al día mi blog es uno de ellos. La oscuridad y quietud del invierno son mis aliadas. Y también ver las flores abrirse en esta época y sentirme hermana de todas las mujeres del planeta.


¿Cómo vives tu transición de Bruja a Doncella?

Te invito a prestarle atención a ese mágico momento entre tus fases y a contarlo aquí ;-).