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Esta ilustración de Hestia, diosa griega del hogar y del templo sagrado, la realicé en plena noche de san Juan 2013, con toda la playa llena de hogueras en Almería, por eso tiene tanto fuego en la mirada. Y es que a veces hago coincidir el momento de crear con alguna realidad exterior que me inspire.

Ilustración: «La Diosa Hestia». Acrílico sobre papel hecho con amor por Elena Caballero.

Tenía claro que Hestia, con su invitación a estar a gusto consigo misma, en su espacio interior, debía ser la última de la serie Las Diosas que hay en Ti para el calendario y agenda 2014. Además es a lo que invitan los días fríos previos a la Navidad, estar en casa, sola o acompañada por la familia, para irradiar como una estufa una serenidad que nace de dentro y ni los peores augurios pueden demoler.

Las mujeres que tienen activa a esta diosa están orientadas hacia su interior. Hestia crea santuarios, simboliza el fuego que arde en el hogar donde las personas se unen en familia. Es el arquetipo de mujer sabia, tía soltera, genera paz e irradia quietud. Es más una presencia que una acción. Toda mujer puede invocarla cuando necesite aquietar su vida.

Como diosa virgen, (en el sentido de que «se basta así misma») tiene la capacidad de centrarse sobre lo que le importa sin distraerse por los requerimientos de los demás ni por necesitar, ella misma, a otras personas. Hestia se concentra en quehaceres como poner orden, meditar o labores del hogar, llevando el foco a su ser íntimo.

Generalmente en segundo plano, anónimas, son fundamentales para que el hogar funcione. No están apegadas a las personas ni al poder, lo que les otorga una identidad de anciana sabia. Sus características principales son la calma, la paciencia y escuchar con un corazón compasivo.

Para las mujeres Hestia, la sexualidad no existe hasta que llega el momento de vivirla, lo que hacen con gozo. El resto del tiempo, este aspecto duerme, pues no suelen tomar la iniciativa. Su reto es poder manifestar sus emociones y no sentirse minusvalorada. También aprender de Atenea y Artemisa a expresarse con firmeza y claridad, y a ser, cuando lo necesite, una persona más social.

Esta diosa singular también puede representar uno de los estados emocionales del ciclo menstrual más introspectivos como es la menstruación, así como la menopausia. Ella fue otra gran inspiración para el siguiente proyecto que he realizado para 2015: Las Mujeres Sabias que hay en Ti. Yo le pido a esta diosa que me honre con su presencia y traiga paz a mi hogar físico y espiritual. Encender unas velas en un espacio protegido en una mesa en casa, o en un altar hecho por ti, ayudará a atraer su dulce presencia.

 

Y tú, ¿en qué momentos te recuerdas a esta diosa?

 

Estamos en el mes más corto del año y, según algunos, el más anodino, pero a mi me gusta pues en febrero aún se puede contemplar todo lo que está por suceder en 2013, y además nació mi hijo pequeño hace nueve años. Aprovechando que acabo de entrar en mi fase de Elena Arquera observo la sutil frontera entre una etapa y otra de mi ciclo menstrual.

Para ello, he adoptado la costumbre de escribir en mi agenda algunas notas sobre mis emociones o acciones del día, poniendo delante la fase en la que estoy. Es una forma de comprobar en qué medida me aparecen las energías de las cuatro fases: la Bruja, Virgen, Madre o Hechicera y seguirles el ritmo.  De hecho, hace dos días terminé de menstruar y lo he vivido como Anciana Sabia (Bruja) de una forma muy gozosa y estable.

Me he organizado para descansar, atrincherarme en el sofá, mirarme por dentro e imaginar historias. Cada vez disfruto más de ese proceso de sentir licuarse en el interior de mi útero esa sustancia carmesí cálida y brillante.


Es fascinante percibir tu sangre bajar despacio por las paredes de la vagina para alojarse en su nuevo destino:  la copa menstrual de silicona, suave y flexible, un tampón de algodón o quizás sólo una mullida compresa. Sea como fuere, es un fenómeno que ahora observo con mayor curiosidad. Y hasta me atrevo a escribir de él. Es un momento que cada vez vivo con mayor consciencia y serenidad porque es tiempo de aceptar lo que soy y de no asustarme por necesitar pararme un poco a sentir y observar.

¿Por qué no se hablará más de ello? Tal vez porque es algo demasiado orgánico que “mancha” las buenas formas de una cultura que durante siglos ha ignorado los secretos de esta bella profundidad de las mujeres.

No lo sé, pero describir lo que experimento con la regla me hace bien y tras mi reciente hibernación así me lo pide mi Doncella (Virgen) llena de energía y lucidez. Quiero aprovechar esta semana de primavera que gozamos cada mes tras el sangrado, para realizar proyectos en el mundo exterior y concretar el plan de acción del año. Poner al día mi blog es uno de ellos. La oscuridad y quietud del invierno son mis aliadas. Y también ver las flores abrirse en esta época y sentirme hermana de todas las mujeres del planeta.


¿Cómo vives tu transición de Bruja a Doncella?

Te invito a prestarle atención a ese mágico momento entre tus fases y a contarlo aquí ;-).