Dicen las sabias que no hay mejor terapia para abandonar los pesares del pasado que caminar despacio sintiendo la lluvia sobre la piel.  Pues hacía años que no teníamos tanta oportunidad para esa medicina en el sur de España.

A pesar del día gris, salí esta mañana un instante a ver si podía saludar al sol. Atravesé la lluvia y me fui al parque para oler tierra y árboles. Me alegré en seguida de vencer mi propia resistencia a salir del confort hogareño.

Flor de Hibiscus bajo los primeros rayos de la mañana. E.C.

Caminé despacio entre brotes verdes y charcos y cuando apoyé el paraguas en un árbol para sentir llover, la lluvia cesó de repente y un sol inmenso salió.

Este regalo me recordó que solo se ama y se protege lo que se conoce y supe que, como guardianas de la tierra y mujeres creativas por naturaleza, debemos enfocarnos, más allá de las incomodidades, en explorar el mundo que queremos.

Nos invito a sonreír, cantar y bailar en esta primavera inusual y tal vez la vibración alta y sincera de tus pasos ayude a disolver tus guerras internas bajo la lluvia y dejar más espacio para lo que haya de venir. No te rindas ante el miedo, odio o enfado y recuerda, en el silencio interior, que esto también pasará.

Como dice la bailarina Andrea Olsen: “Nuestros cuerpos no están separados de la tierra. Sus minerales, aire y agua son nuestros huesos, -similares en composición al polvo de estrellas-, aliento y sangre. Estamos hechos de los mismos elementos y nuestras frecuencias están vinculadas al campo electromagnético de la tierra”.

Por tanto, en esa íntima relación, tenemos el poder de cambiar la energía pesada del exterior y así lo recordaba siempre Lama Gangchen Rimpoché: “La paz interior es la mejor inversión para la paz mundial”.

Que la lluvia arrastre todo pesar y la fuerza de la primavera convierta tu mente en un espacio de paz invencible y contagioso.

Y tú ¿cómo vives tu espacio interior y exterior?

Me encantará leerte en los comentarios.

 

La mujer de 35 a 42 años. Sexto septenio

Estamos en el ecuador del año, en este junio soleado y apacible donde muchos ciclos se cierran y otros espacios comienzan. Este mes, corresponde por el proyecto de Las Edades de las Mujeres que ilustré y escribí para 2019 con el septenio de los 35 a los 42 años. Muchas de vosotras puede que os sintáis identificadas con estas experiencias, pues en el fondo, tod@s somos más parecid@s de lo que imaginamos.«Estoy en el ecuador de mi vida. Me parece haber encontrado mi lugar. También soy capaz de emprender grandes proyectos y asumir responsabilidades. Ya formé mi familia y mis hijos, destacados protagonistas de este septenio, que son ahora mis grandes maestros.

Juventud 3: sexto septenio

Ilustración: «La heroína está dentro de mí, sexto septenio». Acrílico sobre papel hecho con amor por Elena Caballero.

Lo tengo todo, aunque no parece ser suficiente. Cierta sensación de vacío me empuja al encuentro conmigo misma. Podría elegir la opción de ocultarlo con artificios para dormir, o para levantar el ánimo y recobrar energía. Aunque ya es hora de dejar esa tendencia. Basta de poner en entredicho mis propias capacidades.

Hacia los 40 años, con una personalidad más madura, tengo claro que no voy a seguir viviendo en el desierto de las apariencias. ¿Qué quiero hacer con mi creatividad? A partir de este momento, siento la necesidad de ser yo misma; de hacer algo que tenga valor.

Buscando respuestas, me fui de peregrina al Camino de Santiago. Allí se me revela que todo es más fácil cuando tienes una dirección clara. Eso me permite concentrar mi energía y ponerle nombre a los sueños que hasta ahora ignoré.

Nunca te has preguntado ¿Dónde está el alma?