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Decía la escritora Virginia Wolf que toda mujer debía disponer de una habitación propia, un lugar en el que disponer de un tiempo para sí misma, donde poder parar, pensar, escribir, relajarse o trabajar. Para mi septiembre es un mes balcón hacia el final del año y el comienzo de la mitad más oscura en el hemisferio norte. Un momento idóneo para entrar en ese cuarto en algún momento del día y pararse a escuchar. Es la hora de resetear los calores y ensoñaciones del verano y tocar tierra.

Ilustración: “La mujer sabia práctica e inteligente”. Acrílico sobre papel hecho con amor por Elena Caballero.

Para mi fue un estío muy largo, alejada de la rutina, donde cumplí el sueño de hacer un tramo del camino de Santiago con mis dos hijos. Andar bajo bosques de robles y eucaliptos fue el escenario perfecto para alejarlos de las pantallas. Caminando juntos en la misma dirección recuperamos el sentido del silencio. Sin mayor afán, viví el gozo de sentirme guía de dos seres humanos en plena eclosión.

Ahora necesito volver a recomponer mi ritmo vital. Llego con ganas de definir a qué me dedicaré que pueda reportarme felicidad. Y me entra el vértigo de no saber, de querer abarcar mucho y no ser capaz de dar en el clavo.

Por eso dibujé para el calendario de septiembre a la sabia consejera, la mujer con foco y rumbo. Me inspiré en la diosa Metis, madre de la estratega Atenea, que poseía la habilidad de comprender una situación desde el intelecto y actuar, además, con gran intuición y destreza.Ella me inspira para desconectar el wifi y el móvil, cerrar la puerta y pensar realmente qué quiero hacer con mi vida en este otoño- invierno y tal vez más adelante aún.

En esa línea, el maestro hindú Swami Purohit propone anotar cinco metas para realizar a corto plazo y otras cinco para realizar a largo plazo. Él sugiere: “cada noche, antes de dormir, considera los pasos que hayas dado ese día para alcanzar tus metas. Al cabo de un mes, vuelve a valorar tus prioridades, haz un plan de acción, con pasos factibles y realistas, y empieza a trabajar”.

 

Buena suerte y buen camino.

 

Dibujé a esta dulce mujer sonriente, en plena sesión de baile espontáneo para representar el mes de agosto en el calendario de Las Mujeres Sabias que hay en Ti, pues trasluce esa alegría sin motivo que muchas veces derrochamos durante el verano. Es la imagen de la mujer que camina ligera de equipaje, sumergida en el momento presente, sin vergüenza, sin miedo, sin mochilas, en su propio jugo.

Ilustración: «La mujer Sabia es Alegría». Acrílico sobre papel hecho con amor por Elena Caballero.

Se ha llegado a sugerir que la risa entre mujeres puede ser el lado oculto de su sexualidad. Es esa clase de risa que suele utilizarse para suavizar una situación agobiante, para plantearse situaciones dolorosas o retomar el equilibrio. Tiene la doble cualidad de ser irreverente y a la vez sagrada, por tanto libera.

Esta sabiduría sólo saben apreciarla las mujeres porque proviene de las numerosas experiencias orgánicas, profundamente importantes, que compartimos durante toda la vida: desde la menstruación a la menopausia, pasando por los embarazos.

Para poder disfrutar de esta alegría en su madurez, la mujer debe vivir con naturalidad en ese cuerpo que empieza a envejecer. No es momento para dejar de ser una misma sólo porque se esté volviendo mayor, su mente está más lúcida que nunca y sigue siendo sexy y sensual, y ríe y baila. El buen humor y la experiencia despiertan el instinto más primitivo.

Al compartir el dolor y la risa, al contarlo todo, metafóricamente nos “levantamos las faldas” y revelamos nuestras partes bajas y nuestra vulnerabilidad y a la vez la fuente de nuestra fuerza. Las historias de todas las mujeres se convierten en el espejo donde contemplarnos y ver también nuestra fortaleza.

Pero lo más curativo es ese compartir instantáneo entre las personas que celebra la vida. Este humor es contagioso y portador de esperanza y renovación. Un auténtico lifting de endorfinas.

 

¿Qué provocará hoy tu risa? ¿Qué te arrancará hoy a bailar?