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Una guerrera de la luz está inspirada en lo que el budismo denomina un bodhisattva, un ser que vive despierto y con el corazón abierto, comprometido con la transformación de la realidad en la que vive. Todos podemos conectar con esta inspiración cultivando las llamadas paramitas o camino de perfección que son las principales prácticas del bodhisattva: presencia amorosa, la bondad, la humildad, la generosidad, la compasión…

Ilustración: «Guerrera de la Honestidad». Acrílico sobre papel hecho con amor por Elena Caballero.

En el mes de febrero de mi calendario Guerreras de la Luz 2018 está la segunda de estas paramitas, que es Sila paramita, o la honestidad. Su razón de ser es tener buena voluntad, hacer el bien, no dañar a otros ni con el cuerpo, ni con la mente, ni por medio de la palabra. Yo la he bautizado como Guerrera de la Honestidad.

Es una figura que lleva bien sujetas las riendas del camino correcto que he simbolizado como un caballo blanco. Y cuando se siente capaz de mantener la senda que se ha propuesto se siente poderosa, tranquila, satisfecha, feliz!

Y de las mil cosas que podría decir esta guerrera, te cuento lo siguiente:

Esta humilde guerrera es muy necesaria sea cual sea nuestro lugar en la sociedad. Nos da el poder necesario para ser capaz de llevar a cabo lo que es correcto: no mentir, no robar, no dañar, no criticar.

La honestidad o moralidad es la certeza de que voy a realizar algo que es positivo. Por muchas ganas que me den, en ocasiones, de olvidarlo un rato.

No siempre resulta fácil respetar o cumplir con lo prometido. A veces, invento excusas: Sí, es cierto, lo dije, pero… Sin embargo, si no soy capaz de mantener mi palabra carezco de consistencia. ¡Me diluyo!

Cuando hagas una promesa, cúmplela, pase lo que pase aconseja esta guerrera. Conviene hacer pocas y con fechas de caducidad, para después renovarlas. Y mejor si son de beneficio para los demás. ¿Qué tal decidirse a no juzgar a nadie durante una hora entera o meditar cada día durante toda una semana?

Ser capaz de mantener esos votos, aún en los momentos más difíciles, me aporta una gran fuerza interior y estabilidad. Sentir que mi mente tiene dirección y que llevo las riendas de lo que me he propuesto, es una inmensa fuente de satisfacción.

¿Cómo te resuena a ti esta guerrera?

 

Manos que no dais, ¿qué esperáis?, decía Santa Teresa. Por ello, si quieres abundancia en todos los sentidos, empieza por ser generosa, como esta esencial Guerrera de la Luz.

Sí, lo sé, no es un don que la mayoría tengamos por naturaleza, pero se puede practicar. Primero venceré al miedo de quedarme sin nada. Más que una acción, se trata de la actitud interior de querer compartir. «Doy por el gozo de dar» dice.

Ilustración: «Guerrera de la Generosidad». Acrílico sobre papel hecho con amor por Elena Caballero.

Esta dama recomienda dar primero lo que te sea más fácil o tengas en cantidad. Ni más ni menos que lo que consideres suficiente. Siempre hay alguien que necesita tu sonrisa, tu saber hacer, tus buenos pensamientos. Sólo dais realmente cuando dais algo de vosotros mismos, recordaba Khalil Gibran.

Es curioso, basta con desear que el otro sea feliz, sin esperar nada a cambio, para que se encienda en mí esta luz generosa.

Existe también el don de saber recibir y el de ser capaz de pedir cuando lo necesito. No es fácil porque muestro mi vulnerabilidad. Pero de este modo, dejo plantado a mi orgullo y permito a la otra persona mostrarme su aprecio.

La medicina de todas las Guerreras de la Luz puede ejercitarse sólo imaginándola. Así que puedo comenzar visualizando que desde mi corazón emana un arco iris de paz y todo lo necesario para mis familiares, amigos y seres del planeta: alimento, salud, ánimo, claridad.

Cada vez que me enfundo en la piel de esta guerrera, la recompensa es inmediata: aunque no haya respuesta, me siento siempre satisfecha.

«Me doy a la vida»