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Soy mujer, tengo un cuerpo admirable a través del cual mis células hablan de mí, de todo lo que llevo dentro.

Creo que conozco mi cuerpo pero ¿es verdad? ¿Cuándo me detengo a sentirlo? ¿Qué pienso de él? ¿Cómo lo cuido?

Ilustración: «Mi precioso cuerpo». Acrílico sobre papel hecho con amor por Elena Caballero.

El cuerpo de una mujer es su bien más preciado, es único, extraordinario, porque en él ocurre la vida. Aceptar y amar nuestro cuerpo es una garantía de paz y de gozo. Los clichés de esta sociedad, las comparaciones o etiquetas nos despojan de nuestro poder. Mirarse a una misma con amor es el antídoto.

Ahora toca sacar de la mente las viejas creencias y los mensajes castrantes. Es el primer paso para sanar la desconexión de mi cuerpo: volver a entrar en él y explorarlo. Sin juicios. Un cuerpo se habita pensándolo, sintiéndolo, pues la energía sigue a la intención. Pongamos la intención en esa tarea y los cambios no tardarán en llegar. Ese es el objetivo del proyecto de autoconocimiento Cuerpo de Mujer que he realizado con todo el deseo de alegrar la mirada sobre mí misma.

Te propongo un reto: ponte delante del espejo y agradécele a tu cuerpo todo lo que ha hecho por ti. Puedes escribir esta frase en un papel y pegarlo en el espejo: “Me acepto, incondicionalmente. Ahora”.

Luego, deja de mirarte y empieza a sentirte.

 

¿Qué pasaría si te aceptaras por completo?

 

Una mujer tiene que empezar a amar su cuerpo, en primer lugar, para que todo lo demás encaje. Si, como yo, te has perdido alguna vez en el reconocimiento a tu propio cuerpo y necesitas una inspiración para volver a amarlo te invito a una buena lectura. Se trata de uno de los capítulos de Mujeres que corren con lobos de Clarissa Pínkola Estés; El júbilo del cuerpo, que me ha inspirado mucho para el proyecto Cuerpo de Mujer que da vida a mis nuevos talleres, calendarios y agendas 2017.

Dice su autora “Una mujer no puede conseguir que la cultura adquiera más conciencia diciéndole: “Cambia.” Pero puede cambiar su propia actitud hacia sí misma y hacer que las proyecciones despectivas le resbalen. Eso se consigue recuperando el propio cuerpo, conservando la alegría del cuerpo natural, rechazando la conocida quimera según la cual la felicidad sólo se otorga a quienes poseen una cierta configuración, edad, actuando con decisión y de inmediato recuperando la verdadera vida y viviéndola a tope. Esta dinámica de auto aceptación y autoestima son los medios con los cuales se pueden empezar a cambiar las actitudes de la cultura”.

Aquí tenéis el capítulo completo espero que lo disfrutéis tanto como yo y os ayude a miraros con mucho más amor y respeto:
Capítulo 7 – EL JÚBILO DEL CUERPO: LA CARNE SALVAJE

Ilustración: «Mis piernas». Acrílico sobre papel hecho con amor por Elena Caballero.